
licante, abierta
al mar y anclada en tierra, recoge en su gastronomía platos de las más
diversas procedencias que aquí se han adaptado a los productos que se
pueden obetener dde sus campos y de su costa. Entre ellos los arroces, que no
paellas, son los más celebrados por auctóctonos y foráneos,
dándose una lista de variedades que si no alcanza el millar si supera
la centena. Este cereal, introducido por los árabes que lo recibieron
a su vez de la Ruta de la Seda, es hoy el abanderado de una cocina que es famosa
en medio mundo gracias al turismo que nos visita. Los arroces se clasifican
en tres variedades: secos, caldosos y al horno, siendo los secos los más
populares y los que se suelen confundir con la paella al ser éste el
recipiente en el que se cuecen, aunque los caldosos van ganando adeptos entre
los que prefieren la cuchara como herramienta para dar cuenta del plato.